Después de una noche ella despierta con el sabor a tequila y saliva seca, entra al baño, pero el fuerte sabor a menta no alcanza a disfrazar el sabor a noche.
Entra a la ducha y mientras enjabona su cabello una gota de espuma cae entre sus labios, generando así el cotidiano sabor a químico endulzado.
Se viste, va a la cocina, toma dos naranjas que producen en su lengua una sensación cítrica, sus glándulas salivales se activan , su boca empapada le recuerda de nuevo el licor trasnochado.
Entra al garaje y un leve sabor a gasolina nauseabunda le desagrada. Sube a su auto y al encenderlo el Glade del aire acondicionado le sabe a fresa postiza.
Abre las ventanas y ese sabor a hierva mojada la conforta un poco, después de 10 minutos es hierva mojada se transforma en humo.
De pronto siente un sabor a trigo con levadura, desvía su mirada y aquel sabor agradable se transforma de manera inesperada a un sabor agrio y oxidado que le recuerda el mortal sabor a sangre.
Veinte minutos después el sabor a suero la despierta. Dejando atrás aquel sabor a mañana.
