Hoy mientras dormía lo observe por un buen rato. Recuerdo perfectamente esa sensación: mis glándulas salivales
se activaron, pero no de deseo sino de repulsión, mi garganta palpitaba y mi entresueño se fruncía.
Me concentre un poco más y pude ver su interior, no era liquido como pensaba, todo lo contrario era más sólido que su piel.
Mientras más lo miraba más repugnante me parecía, su cabello que un principio me encanto ya no estaba, su piel tomo un tono algo extraño, ya no era lisa ni podía reflejarme en ella, me parecía abultada, desagradable y su olor cada vez más se me parecía al pantano.
